Efectos de la mediación de Trump
Trump convocó a negociaciones a Rusia y Ucrania en aras de plantear una tregua de las hostilidades por 30 días. Este objetivo no se concretó formalmente, ya que Putin puso condiciones que frenaron esta posibilidad, tales como finalizar el apoyo militar y de inteligencia que se le presta a Ucrania; sin embargo, lo que sí se logró -al menos en el discurso de las Partes- fue acordar la suspensión de los ataques a las infraestructuras energéticas de ambos Estados. Para alcanzar este éxito, Washington tuvo como estrategia postergar de las negociaciones cualquier alusión asociada a temas polémicos, tales como la soberanía de los territorios ocupados ucranianos, la posibilidad que Ucrania se adhiera a la OTAN, o, lo que refiere al futuro de los prisioneros de guerra y de los niños ucranianos que han sido trasladados forzosamente a Rusia.
Así entonces, el éxito que consiguió esta simplificación temática llevó a que las Partes se arriesgaran a discutir nuevas consideraciones en el acuerdo, tales como la suspensión de los ataques rusos a infraestructuras civiles, el levantamiento de las sanciones internacionales a empresas rusas del sector agrícola, así como a los Bancos rusos que gestionan los dineros de este rubro. Ante esto, Washington, y sin considerar la posición de Ucrania, acordó retirar las sanciones conta Rusia, si es que éste se comprometía a poner fin a las hostilidades en el Mar Negro, lo que permitiría la apertura de rutas comerciales, restaurando los alcances de los acuerdos alcanzados el 2022.
Es precisamente este último punto el que alcanza una especial relevancia en este análisis. Lo anterior, en virtud que el cese de las hostilidades en el Mar negro, y tal como fue negociado, provoca una presión política a Zelenski, ya que éste no está de acuerdo con la suspensión de las sanciones contra Rusia. Esto debilita la posición ucraniana ante la comunidad internacional, y, especialmente, ante Washington, ya que lo presenta como un obstáculo en el logro del fin de las hostilidades.
En ese mismo contexto, la oferta del cese de los ataques en el Mar Negro también generó una oportunidad para Washington en lo que respecta a materializar sus ambiciones geopolíticas asociadas a su pretensión de hacerse del dominio de las centrales nucleares ucranianas y en lo que refiere a participar en la explotación de minerales y materias primas existentes en territorio ucraniano. Esto es así, ya que en virtud del acercamiento que se ha evidenciado entre Trump y Putin, así como en lo que refiere a la distancia que el mandatario norteamericano ha tomado con el líder ucraniano, es que Zelenski se ve obligado a evaluar, por un lado, los costos que le significa una potencial sociedad con Washington que le permita asegurar su existencia como Estado, y, por el otro, mantenerse en una guerra con Moscú en la que no tiene posibilidades reales de ganar.
"La oferta del cese de los ataques en el Mar Negro también generó una oportunidad para Washington".
Pedro Díaz Polanco,, analista político, Universidad Austral de Chile